He reflexionado mucho sobre si publicar o no este post, pero finalmente me creía en el deber de hacerlo, tras haber recibido diversos ataques personales en las RRSS.

 

“Ladrán, luego cabalgamos”, esta célebre frase cuya autoría no es verazmente conocida, hacía referencia a aquellas personas que avanzaban, a pesar de las críticas, envidias e impedimentos de otros.

imagen Ladran, luego cabalgamos

Pues bien, este post está dedicado a todos aquellos que pierden su foco y su tiempo en buscar el error o el fallo de otros, en utilizar las calumnias y difamaciones de forma ruin y miserable. Tendría muchos más argumentos que vosotros para poder dejaros en evidencia, pero no lo voy a hacer porque mi vocación siempre es la de ayudar y construir de forma positiva. Solo os puedo decir, que ahí no me vais a encontrar. Tengo claro que esa guerra la tengo perdida. En la vida no todo vale, y el tiempo pone a cada uno en su sitio.

Me gustaría ilustraros con un pequeño cuento que define muy bien esta situación. Una niña celebraba su cumpleaños con varios amigos en su casa. La niña llamaba la atención de forma especial por su alegría, bondad y generosidad. Uno de los niños, con el ánimo de gastarle una broma de mal gusto, le entregó un regalo con basura en su interior.  La niña lejos de alterarse y molestarse, aceptó el regalo de buen grado,y le dijo: “no te preocupes, ni te sientas mal, tengo otro regalo para ti”, mientras le entregaba unas flores de su jardín. Moraleja: cada uno entrega lo que siente y tiene dentro. Si tienes rencor y envidia es lo que ofreces a los demás.

imagen Ladran, luego cabalgamos

A veces nuestro “ego” nos impide ver el sol dentro de nuestro bosque. En la vida mostramos y entragamos a los demás lo que somos y sentimos. Una persona elige como utilizar su talento, de forma constructiva y positiva, o de forma destructiva y negativa. En nosotros está la elección.

Quiero dedicar este espacio a aquellos que puedan sentirse en algún momento competencia. Mi destino y mi meta no es competir, sino compartir. Cuando uno se encuentra alineado con su esencia, su identidad y sus valores. nada ni nadie puede herirlo.

 

En el mundo todos podemos brillar, por ello. deseo que cada uno encuentre su luz y su espacio en la búsqueda de sus sueños.

 

 A ti y a vosotros, os deseo todo el amor y la felicidad del mundo desde lo más profundo de mi corazón.

 

Guzmán Martínez.

imagen Ladran, luego cabalgamos