Si hace unos tres meses a alguno de nosotros nos hubieran preguntado si sería posible detener el planeta y cómo, seguramente pocos hubieran apostado por una pandemia sanitaria como la vivida por el Covid-19.

 

            Vivimos en un mundo globalizado, hiperconectado, con grandes avances en tecnología y con una vida cada día más programada en lo profesional y en lo personal. Nos levantamos sobre las 7:00 horas, una ducha, desayuno exprés en familia y comenzamos nuestra vida profesional con reuniones, informes, desplazamientos, decisiones, etc. Hacemos un break para comer, o mejor para una comida de trabajo con algún cliente, y seguimos corriendo millas hasta que el cuerpo aguante. Llegamos a casa todavía con las pulsaciones elevadas y altos niveles de stress y cortisol. Tras esto, casi solo nos queda tiempo para cenar un poco en familia, ver un poco la televisión y realizar la típica pregunta, ¿qué tal el día? Y así, un día, otro día, otro día, subidos en la ruleta del hámster, sin dejar de empujar.

 

            Y de pronto, en prácticamente 48 horas se nos decreta un estado de alarma, se cierran restaurantes y bares, se limita la circulación, se clausuran fronteras, y quedamos confinados en nuestras casas. En este tiempo pasamos de ir a 200 km/hora a un frenazo en seco, que nos deja aturdidos, dispersos y sin dejar aceptar la realidad.

imagen ¿CÓMO VENCER LA BATALLA MENTAL AL CORONAVIRUS?

Y de toda esta situación en primer lugar lo más alarmante y preocupante son las muertes que se están produciendo día a día. De ella sobre todo los colectivos más vulnerables, nuestros mayores se encuentran por momentos desprotegidos y vulnerables. No hay nada más triste, que sufrir una pérdida y casi no poder despedirte o exteriorizar ese duelo.

 

            En segundo lugar, la paralización de nuestras economías nos va a abocar a una crisis económica mundial que supondrá el cierre de muchas empresas, pymes y autónomos, y a duplicar en un corto espacio de tiempo la tasa de desempleo. Esperemos que todas las medidas que se vayan adoptando sirvan para que no se quede nadie en el camino.

En tercer lugar, esta cuarenta que estamos asumiendo de forma cada día más responsable, nos aconseja adoptar algunas medidas y rutinas para luchar mentalmente con esta situación. Seguro que muchos de vosotros en estos días os habéis puesto en la piel de algún recluso privado de libertad. Ahora más que nunca anhelamos algunos valores y principios, que hace una semana pudieran pasar inadvertidos.

 

            Para ello, nada más recomendable que asumir rutinas de igual modo que si no estuviéramos en esta situación.

 

1.     Levántate a tu hora habitual, o no mucho más tarde y no permanezcas en pijama todo el día.

2.     Planifica rutinas diarias del tipo preparar trabajos, ayudar a los hijos en su educación, realizar una nueva receta, leer un libro, hacer algo de ejercicio.

3.     Procura dedicar tiempo a aquellas actividades que normalmente no puedes realizar asiduamente (ordenar tu habitación, tu escritorio, avanzar en un proyecto profesional o formarte en alguna materia de tu interés).

4.     En la medida de lo posible realiza alguna acción de cooperación, ayuda o generosidad. Seguro que nos sentimos mucho mejor y nos ayuda a mantener el sentimiento de grupo y de unión.

5.     Es normal atravesar por situaciones de inestabilidad emocional, los llamados “bajones”. Contra ello, nada mejor que no luchar contra nuestros pensamientos negativos, centrarnos en actividades estimulantes, y sobre todo disfrutar de los nuestros. Pensad cuando fue la última vez que permaneciste tanto tiempo con tu familia. Y para aquellos “singles” aprovechad las nuevas tecnologías (rrss, videollamadas y demás) para no acrecentar la sensación de soledad.

 

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Para finalizar me gustaría comentar algunos aspectos positivos, que dentro de esta alarma sanitaria se pueden producir. De repente hemos pasado de niveles de ruido y contaminación altísimos, de atascos, de caos, etc. a un silencio total. Y este silencio, nos hace reflexionar. Se regenera el medio ambiente, descienden los niveles de contaminación, los ríos fluyen mucho más limpios. Se dice que hay un orden universal que es el que regula nuestro planeta, y que es el que todo lo cura y lo regenera. Esperemos que este orden universal venza a este virus y todos nosotros volvamos a nuestras rutinas mucho más fuertes y resilientes.

 

Mucho ánimo y ahora más que nunca #JuntosPodemosLograrlo.

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