Existe una falsa creencia en relacionar el emprendimiento

y las Startups, sobre todo con nativos digitales.

Nada más lejos de la realidad. Habitualmente, suelo

realizar cada vez un mayor número de procesos

de Coaching con profesionales de más de 40 cuyo

objetivo profesional no es otro que emprender su

propio modelo de negocio. El perfil de estas personas

suele ser un directivo de 40 o más edad, en activo en una

compañía, y con unos 15 años como mínimo de experiencia

profesional por cuenta ajena. Esto nos hace reflexionar

sobre los motivos que llevan a estas personas, supuestamente

bien retribuidas y con estabilidad, a dejarlo todo por una

nueva aventura. Mi conclusión es la búsqueda de

un nuevo status, un nuevo reto que englobe y compile

 

su enriquecimiento profesional y su conciliación personal.

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Tras los duros años de crisis, en muchos casos

los directivos de las empresas han tenido que enfrentarse

a duras etapas de reducción de beneficios, y por consiguiente

adelgazamiento de estructuras. No es fácil, vivir en primera persona

como tienes que enviar al desempleo a muchas familias con

las que compartes más que lazos profesionales en muchos

casos. Además de ello, las tensiones generadas con

la propiedad de las compañías en algunas ocasiones también

han afectado al engagement con el proyecto. Y cuando llega el despido

interior, ya no hay vuelta atrás. Por eso, nada

más recomendable que las recetas que nos recomiendan

un cambio de proyecto cada ciclo de ocho años, aunque estos

plazos cada vez se recortan más, y ahora es habitual ver cómo

los profesionales asumen nuevos retos cada tres o cuatro años

en busca de alicientes y motivaciones renovadas. El anticipar tu momento

de cambio facilita una mejor planificación de tu plan de carrera personal, y que seas

tú mismo el que coja las riendas de tu vida y comiences a tomar decisiones (activo

 

vs reactivo).

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Por otro lado, ni que decir tiene que los profesionales

seniors reúnen los requisitos idóneos para el éxito al emprender.

Poseen conocimientos, habilidades, experiencia, buena red de contactos, y lo más

importante saben poner el foco y la actitud necesaria. Todos ellos, son los mejores

ingredientes para un buen producto o negocio. Y si además, se rodean de la frescura

 

de los millenials el enriquecimiento es total. 

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Por ello, como dice el refrán nunca es tarde si la dicha es buena.  Pongamos en valor

 

a nuestros seniors que tienen mucho que aportarnos, y que sorprendernos todavía.

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